Las Café Racers de verdad, un hobby maravilloso y que puede ser asequible

Buenas queridos lectores, hoy quiero acercaros a una página web de otro compañero motorista -y gran amigo- que se ha aventurado a esto de escribir para internet. Su web se llama “de Café Racer” que, a modo de recetario y como publicación, nos ayudará a inspirarnos y a encontrar los elementos necesarios para nuestras creaciones que, como expondré a continuación, son un hobby muy interesante al que, como motoristas, os animo a practicar.

Comenzemos. Para tener una Café Racer existen cuatro opciones:

1- Comprarla nueva

Por qué mierda aún no habéis hecho la R75 2020 o algo así, sois unos cazurros y estáis en BaVia -de Baviera-. No sabéis lo que me enfada la falta de huevos de esta marca. Una 800… R80 o algo así en bóxer sería una bomba llevo años diciéndolo y estos siguen pensando que cuanto más gordo mejor -y lo sé de primera mano- creo que este tema merece un post… o un vídeo..

Ir a tu concesionario vintage más cercano y desembolsar +-8K-30K mientras te llenan la cabeza de palabras chorra en inglés como: Heritage, Brand Spirit, Modern Classic, accesorios originales… bendita customización a base de tarjeta. Saldrás completamente equipado con todo tu equipo estampado por la marca oficial y, si tienes suerte y financias, a lo mejor te ofrecen hasta un tatuaje en el culo con el icono de tu marca de motos favorita. O comprar una moto china -no recomendable-: Benelli, Leoncino, Mash… En la opción de compra me encantan las Royal Enfield, debo decirlo o estallo. La Continental Gt -la monocilíndrica- siempre me ha hecho como tilín-.

2- Encargarla o comprar kit

XJR Deus.

Si tienes suerte y tienes mucha pasta o te hipotecas porque es tu sueño y lo deseas así, puedes acudir a un customizador profesional y hacerte la moto a medida o comprar un kit de transformación. CRO, Deus, XtrPepo… y otros talleres independientes con más o menos nombre serán tus aliados.

3- Comprarla de segunda mano

Sr250

Ir al mercado de segunda mano y encontrar creaciones originales. Esas Yamahas SR250 completamente negras y fundidas al puro estilo brat, Triumphs que son mejores de serie que modificadas, Hondas guapísimas, otras motos con el motor hecho de las que no fiarse… Encontrarás motos terribles -y alguna mejor que otra- a precio desorbitado porque claro, es el hijo amado de su propietario y el amor de padre lo vale en euros de sobreprecio. Pero oye, si está bien y te gusta, pues pagas y te llevas a la mujer de otro que ya estaba cansado de su relación, es lícito. Lo digo en broma -como es costumbre- también hay buenas motos de segunda mano, sólo hay que dedicar tiempo en la búsqueda y tener un poco de suerte y buen ojo.

4- Construirla con una base de segunda mano

Lista para operar.

Convertirte en ese padre orgulloso de su creación -más o menos bonita- a un precio asequible y vivir la experiencia 100% de lo que supone hacerse cafetero.

Personalmente siempre animo a la 4. Y es que la esencia de las motos Café Racer es, en mi opinión y con bastante fundamento, la siguiente: una moto de media-baja cilindrada que meta ruido, sea personal y sirva para ir por los pueblos petardeando a toda caña con los amigos. No una refinada 1200 boxer que cuesta los dos riñones para llevar el rollo de cafetero. Sino una moto en donde parte del disfrute es encontrar esa pieza que se ajusta a los bocetos de tu visión. ¿Por qué digo esto? Porque podemos hacer dos cosas.

Comprar el rollo: Igual que Harley Davidson se ha hundido por vender el rollo “currante americano, tío duro, tío libre” a tipos de oficina: corbata chaqueta y un curro bien remunerado que les come la vida sin ningún tipo de libertad. Hoy en día se ofrece esa experiencia de “trasteador engrasado de garaje, olor a cerveza de amistad y ambiente entabacado” a jovencitos millennials que van al gimnasio y toman batidos protéicos cuyos sueños húmedos se proyectan en aguacates y leche de soja. Por eso os animo a lo siguiente:

Ser el rollo: Se puede ejercitar socialmente: Padre e hijo, amigo y amigo, tú y tú mismo… requiere de una buena fuente de herramientas y recibiendo el soporte de internet como ayuda precisará de un hueco en el garaje y de ponerse manos a la obra. Compra la base que más te mole incluso si está cascada -es como un puzzle, elige la dificultad- , pinta lo que buscas y trabaja, curra e investiga. De nuevo, recomiendo la página de mi gran amigo Gonzalo: https://www.decaferacer.site/ que irá creciendo y mostrando trucos y herramientas para construir estos sueños tan bonitos.

Pues bien: si eres el rollo y lo vives, descubrirás una nueva manera de hacer rompecabezas para gente mayor y pasearás orgulloso -cuando la hayas construido- en una moto hecha por ti y para ti aunque los demás no lo entiendan. Por favor, como requisito indispensable: que meta ruido.

Nos leemos queridos, UVES.

Eugenio.

Esta entrada fue publicada en Información, Opinión y Consejos el por .

Acerca de Eugenio D

Máster en Dirección y Gestión de Medios de Comunicación Por el IESE y la Universidad de Navarra. Periodista del motor y otros lances más audiovisuales. Descubrí la necesidad de que existiera alguna publicación informativa relacionada con el mundo del A2 que mantenga informados tanto a los moteros expertos como a los nuevos aventureros. ¡¡¡Amamos las dos ruedas!!!

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